Archivo del blog

Mostrando entradas con la etiqueta Maribel Sánchez Majano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maribel Sánchez Majano. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de noviembre de 2021

A MI HIJO JESÚS

 


La imagen que precede a estas líneas es un cuadro de Maribel Sánchez Majano, una pintora de la que ya he tomado trabajos suyos en un par de entradas anteriores y la he elegido por la sensación de ruptura y de dolor que me transmite, las cuales están muy en consonancia con lo que el poema del qque aquí voy a compartir su comienzo quiere transmitir.

Siento tu dolor es su título y está situado como tema principal del poemario Memorias de negro carbón, una obra que escribví en apenas una semana de septiembre del 1999, aprovechando tiempos como el que duraba una película en el cine, mientras mis hijos la veían mientras yo, a partes iguales, tomaba cafés con hielo y escribía. Y está dedicado a mi hijo mayor, Jesús.

Dentro de Siento tu dolor, un título que define perfectamente el sentimiento que lo lena, estas son sus tres primeras estrofas:


Siento tu dolor, hijo,

prendido de mi sangre,

porque lo que de mí has heredado

reverdece en tu grito,

desgarrando tus carnes

con las cicatrices de mi pasado.


          El bálsamo del tiempo

          me lo había aliviado,

          libre del hechizo de la pasión

          creía que me hallaba;

          pero con tu dolor

se me aviva el recuerdo

y alza la voz lo que estaba callado

          al fondo de la estancia.


Siento tu dolor, hijo,

mirándome de frente,

preguntándome por qué razón debes

sufrir las consecuencias

de los errores que he cometido.


Sacar a la luz los viejos dolores, como ocurre con la pus, es curativo y este poemario tuvo realmente ese efecto, por lo que qiero cerrar estas líneas con una foto tomada en un lugar (una fuente, en un parque, en Sevilla) que me transmite sereenidad, algo que siempre deberíamos llevar con nosotros.





lunes, 2 de agosto de 2021

UN TROZO DE NADA

 

Este es un cuadro de mi querida amiga Maribel Sánchez Majano, de la que ya he compartido algún otro y tengo intención de seguir haciéndolo así.

Lo he escogido por las sensaciones que me produce. Por una parte, de inclusión, por ese violín que también tiene algo de piano; pero por otra, de que es algo incompleto, algo que al no haber llegado todavía a ser, parece quedarse en nada.

Nada...por esta razón he elegido este cuadro para este poema, escrito en un tiempo en el que yo también me sentía así, alguien que aún no ha llegado a ser (lo que debe ser) y que se siente nada... 

La noche había caído mansamente.
Mientras las arenas
registraban en grano fino
el contorno de mis ilusiones,
el ronroneo de las olas
soltaba las amarras
que me sujetaban a puerto
y las estrellas lanzaban sus escalas
invitándome a visitarlas.
 
Las mareas tiraron de mí
y, como un tronco sobre las aguas,
me llevaron mar adentro,
hasta un punto
donde se acaba su fuerza
pero no comienza la opuesta,
y ahí me dejaron,
flotando
en una zona sin nombre
que, estando a mitad de camino,
no está en ninguna parte,
sino que está donde no hay fronteras
distintas a las propias lindes,
ni hay direcciones
que no sean el propio sentido.
En ese trozo de nada
de dónde sólo sale la propia voluntad,
mis ojos se abrieron
y no quise ver lo que allí había;
pero mis labios no se movieron
y el ímpetu de mi deseo
no halló cauce propicio
para dejar de ser un trozo de nada...

este poema,. titulado Un trozo de nada,  pertenece a mi poemario número diez, Cuatro paisajes y otros poemas, escrito en los meses de abril y mayo del año 2002.


 


 

martes, 20 de octubre de 2020

INSPIRACIÓN





 Ayer soñé que ya nada soñaba
porque me encontraba todo vacío:;
y me desperté.
desde el frío silencio de mis entrañas
algo subió, sutil, quedo y tibio,
y te contemplé.
los ojos cerrados, adivinaba
que a tu fértil vientre todo lo mío
un día lo entregué.
En mi cuerpo ya no me queda nada:
entero me he extraviado entre tus rizos;
y fructifiqué.

Este poema tiene algo de misterioso.

En Mirando adentro, según se publicó en Nuevos autores de la poesía española 2, ocupa el tercer lugar y es uno de esos pocos poemas que siempre me resultó fácil de recordar, cosa bastante rara en mí, mucho más dado a olvidar una obra no más concluirla. Pero en las versiones que tengo guardadas no figura recogido. No obstante, de sobras se que pertenece a este libro y que lo escribí por aquellos años ya tan lejanos de cuando tenía entre los 17 y los 21 .

A este poemario también pertenece El sol en la luna, poema recogido en la primera entrada de este blog y que quizás sea una mirada sintética sobre el conjunto de mi vida como nunca después pude llegar a expresar. Quizás por eso he tardado muchos años en empezar a comprender este poema y muchos más me quedan para terminar, si alguna vez termino de comprendedlo.





Don Luis de Góngora y Argote

  Dentro del siglo de Oro de la literatura española, quizás sea Góngora el más dejado de laado o incluso desconocido. la Generación del 27 l...