¿Sabrías tú decirme cuánto pesa
un beso?
Si no es de tus labios,
aún menos que la nube más ligera;
ni un breve momento
de rapto.
Pero si es tu boca la que me besa,
no hay tiempo
capaz de abarcarlo,
ni medidas que suficientes sean
para en un deseo
dejarlo.