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lunes, 4 de enero de 2021

¡CUÁNTOS LOGROS POR ALCANZAR!

 



Ya he compartido algunos poemas dedicados a mi esposa. Lo hice primero en la entrada Tres poemas a mi esposa y luego, hace tan solo tres entradas, en Algo distinto, en el que recogía algunos temas del poemario Cuatro paisajes y otros poemas. Esta última entrada la acababa citando otros dos poemas con los que concluía ese libro que le estaban  dedicados. 

Hoy deseo terminar mi recorrido por ese poemario recordando esos dos temas. El primero, titulado  ¡cómo me gustaría! es el siguiente:

¡Cómo me gustaría
que el negro firmamento
se cuajase de flores,
porque todas tendrían
su sitio y su momento,
su aroma y sus acordes,
y la lluvia caería
l aire fresco
de frutales sabores!

¡Cómo me gustaría
que por todos los cielos
se leyese tu nombre!

El segundo, que da título a esta entrada, es ¡cuántos logros por alcanzar! y dice así:

¡Cuántas cosas yo quisiera decirte, amor,
cuántas flores están brotando esta primavera,
cuántos temas nos está cantando el ruiseñor
y cuántas esperanzas guardan turno de espera!
Decirte que te quiero sería poca cosa,
porque tus eres, amor, cuanto amor yo siento
danzando por mis venas como una mariposa,
porque eres el rojo rosal de mi sentimiento,
aromáticas espinas de mi corazón
exhalando por mis poros la sangre que clama

Y con esta entrada acabo mi recorrido por este poemario.

viernes, 13 de noviembre de 2020

TRES POEMAS A MI ESPOSA

 

 


 En abril de 1999 salió el primer número de la revista El Celador, en el que participé con dos poemas, uno de ellos, titulado Nuestro amor, estaba dedicado a mi esposa. Fue uno de los primeros que le compuse. Imposible ordenarlos todos cronológicamente, porque, por entonces, aún no tenía ordenador y, por tanto, el orden que mantenía en mis cosas era entre muy peculiar y escaso.

Esta revista, editada por la editorial Jamais (la misma que publicó Nuevos autores de la poesía española), alcanzó pocos números debido a la quiebra que sufrieron, pero tuvo su utilidad para muchos autores noveles.

Pero voy a centrarme en mi esposa y en algunos poemas a ella dedicados. En este ejemplar de El Celador incluí Nuestro Amor, que aquí recojo:

El amor, los dos lo sabemos,
Es mucho más que todo eso.
 No es solamente una balada
Compartida en una noche clara,
Al crepitar del fuego
Prendido por el deseo;
Ni la eterna sed de la arcilla
-que no retiene el agua que da  vida-
Siempre insatisfechos…

 No, los dos lo sabemos,
Es mucho más que eso.
 También es caminar juntos pisando
Las húmedas arenas en verano
Y las hojas marchitas
En los opacos días;
Abrir sendas, entretejiendo pasos
Donde el caminante no ha llegado,
Subiendo las montañas,
Bajando las vaguadas…
 
Pero también sabemos
Que es mucho más que eso.
 
Es de la alquimia, el caldero
Donde echamos cuanto tenemos,
Dejando que obre el fuego
Hasta que los dos sentimientos
Se tornen en un pensamiento
De deseado amor satisfecho.

 Porque entonces, y los dos lo sabemos,
Nuestro amor ya no es tan solo nuestro.


Fuera de esta revista, recogidos en un poemario titulado sencillamente A Carmen, se recogen otros cuantos, uno de los cuales es Con una palabra,  escrito muy al comienzo de nuestra relación, y que pueden leer a continuación:

Con una palabra,
Puedo decirte tantas cosas
Con una palabra,
Que sus sílabas se trastocan
Conjugando las emociones
Que tu me despiertas;
 
Con una palabra,
Puedes decirme tantas cosas
Con una palabra,
Que mis latidos se dilatan
Para no perturbar tus labios
Mientras me hablas;
 
Con una mirada,
Puedes corresponder tantas cosas
Con una mirada,
Que más palabras
Ya no harían falta.


Y para terminar esta breve selección, el poema En ese lugar:

En ese lugar donde crece el viento
Articulando luz en las cascadas,
En ese lugar donde el sentimiento
Se vierte en las palabras,
Dándole nacimiento
A la doble mirada;
En ese lugar,
Donde el límpido resplandor del cielo
Lleva a compás la luz de la alborada,
En ese lugar donde el pensamiento
Tiene la sangre clara,
Dándole nacimiento
La voz enamorada;
En ese lugar,
Cuando llegue el momento
De partir de esta casa,
Contigo quiero estar.



Don Luis de Góngora y Argote

  Dentro del siglo de Oro de la literatura española, quizás sea Góngora el más dejado de laado o incluso desconocido. la Generación del 27 l...