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miércoles, 2 de noviembre de 2022

A LA ANTIGUA PLAZA DE LA ENCARNACIÓN

 En muchas ciudades hay alguna plaza que a lo largo de un periodo de su historia ha sufrido  tantos cambios que resulta asi irreconocible. Así ha pasado en Sevilla con la Plaza de la Encarnaciçon, hoy dominada por las setas, un espectacular mirador urbano que rompe por completo con el antaño aire clásico de la plaza.


Este poema lo escribí antes de que la plaza se transformase en lo que es actualmente, un importante centro de atracción turística, cuando aún era una plaza popular y llena de una vida no tan cosmopolita como lo es hoy.

Érase una enhiesta fuente
que lanzaba sus suspiros,
rectilínea agua ascendente,
situada en el centro umbrío,
 
redonda plaza pequeña,
con su árboles y bancos,
de sosiego era reserva,
con sus viandantes sentados,
 
sustraídos del bullicio,
sus periódicos leyendo,
respirando el aire parido
bajo las copas del cielo...
 
Plaza tan venida a menos,
paupérrimo dormitorio,
desde los lejanos tiempos
en que paseaba mis ojos
 
sobre su paisaje urbano;
grises noches cenicientas
de mendigos cansados
bajo sus tristes estrellas.

 


Estas dos imágenes que poco tienen que ver con lo que actualmente es la Plaza de la Encarnación, muestran algo de ese discurrir histórico tan cambiante.

viernes, 9 de julio de 2021

A WHITNEY HOUSTON

 


Whitney Houston es una de las cantantes que más me han gustado desde la primera vez que la oí cantar.

Cuando feneció me quedé tan impresionado con la noticia que no pude menos que escribir estos versos, que pertenecen al poemario Poesías en la red,  que dejo a continuación:

Cuán hermosa su voz,
la voz de la belleza,
cuán marchita la flor
que abría su voz negra
con tanta negación
de lo grandiosa que era;

cuán hermosa su voz,
de dramatismo llena,
soportando el dolor,
porque mucho más era,
que daba ton al son
de la música negra
y son le daba al ton
de la humana tragedia;

cuán hermosa su voz,
la voz de la belleza,
flor que se m
architó,
tan grandiosa, tan ella,
y que su voz quebró
viviendo su tragedia;

qué hermosa su voz
en la noche más negra,
su negra negación
negando su belleza.

y cierro esta entrada con una canción eterna, su siempre te querré ( I Will Always Love You).



domingo, 22 de noviembre de 2020

ÓPTICA AMOROSA

 



En el número 3 de la revista literaria El Celador, octubre de 1999, publiqué un poema titulado Óptica amorosa.

Lo escribí  algunos años antes de entrar en la Universidad, cuando tenía unos 17 años, No recuerdo si el Colegio Oficial de Médicos u otra asociación de médicos oftalmólogos repartió gratuitamente un pequeño libro sobre esta especialidad en el que se explicaban sus principales enfermedades. Me hice accidentalmente con el mismo, pero lo leí con mucho interés y tanto me gustó que me puse manos a la obra para escribir este poema, recogido en el poemario Poesías en la Red, el cual no tiene una temática como hilo conductor, sino que se trata de la recopilación de unos cuantos trabajos más o menos perdidos en el baúl de los tiempos olvidados.

1.
Si resulta verdad
que cuando el sabio mira
ve la sabiduría
y el necio necedad,
los ojos, más que espejos del alma,
son focos que su cualidad derraman.

Dos ojos con una visión perfecta,
derraman la belleza de su dueño,
pues nada hay que tuerza
su buen razonamiento.

si la visión no fuera pareja,
sobre sus miramientos,
demostrarían de qué pie cojea
y qué busca su dueño.

2.
Si dos ojos hacen una mirada,
que dos miradas reflejan su amor,
cosa es de geometría comparada
guardando paralela relación.

Dos líneas paralelas
en el horizonte son confluyentes,
mientras captan la esencia
de la incógnita del iris presente;
según el movimiento
que tracen las dos líneas divergentes,
es su enamoramiento.

¿Existe mayor belleza
que la de una mirada que refleja
los ojos que la contemplan,
extasiados en la común esencia?

3.
Dos miradas confluyentes
que observan el mismo objeto
y dos coronarias lentes
en un mismo sentimiento.

La mirada que se acorta
no logra ver la ilusión
y la esperanza de la otra,
en su miope frustración.

Una mirada que alarga
su hipermétrope mirar,
en atención encelada,
roba la intimidad.

Unos ojos divergentes
que buscan otro reflejo
fuera de lo sustrayente
de un estrabismo parejo.

Una mirada su ideal
persigue en distinto plano
del astígnata mirar
que su punto ha extraviado.


Don Luis de Góngora y Argote

  Dentro del siglo de Oro de la literatura española, quizás sea Góngora el más dejado de laado o incluso desconocido. la Generación del 27 l...