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sábado, 24 de febrero de 2024

NUEVO LIBRO EN MAQUETACIÓN: LAGUNA NEGRA

 En estos momentos tengo un nuevo libro en maquetación. Todo, por supuesto, pendiente de que se vayan dando sus pasos. Su titulo será Laguna negra y casi todo él rinde homenaje a una figura poética y filosófica (ya se que no es un filósofo propiamente dicho, pero tenía esa actitud que yo aspiro a compartir) tan importante para mí como la de Antonio Machado.


Esta imagen es un recorte de una de las fotos cedidas gentilmente por la Diputación Provincial de Soria, Departamento de Turismo, para este libro, la cual será una de las imágenes interiores del mismo, todas ellas, al igual que la cubierta, de la misma procedencia. Cuando estuve en Soria en noviembre pasado tomé muchas fotos con mi móvil, válidas como recuerdos, pero, a la hora de documentar mis poemas, no tenían la calidad necesaria para su publicación en papel, por lo que dirigí a dicha Diputación, que de inmediato se prestó a cubrir con su material fotográfico mi carencia, cosa por la que les quedo muy agradecido.

Pero, ¿de qué el libro? Los seguidores de este blog ya saben de mi admiración por Machado y que, fuera parte de la influencia general que ha tenido en mi, le he dedicado varios poemarios cuando he visitado alguna ciudad donde él ejerció su poco valorado oficio de maestro (y lo digo con todo el sentido de esta palabra) y algunas poesías sueltas dentro de otros poemarios. Todo esto se recoge en este libro, dividido en seis partes.

La primera se titula A Baeza; son dice poemas que escribí en apenas dos horas o poco más, de una invernal tarde, sentado en un acogedor bar de Baeza mientras mis familiares la seguían recorriendo. Pero yo, habiendo visto lo que cito y describo en esos poemas no podía hacer otra cosa que versificarlo, Desde ya quiero disculparme ante el Ayuntamiento de Baeza por no haberles pedido ninguna imagen que documentase lo escrito; cuando lo escribí no pensaba en que terminaría abriendo esta obra, sino acaso alguna     que recogiese los poemarios dedicados a las ciudades que he visitado. Y cuando la oportunidad de sacar este libro se ha presentado, ya no había tiempo para dilatarlo.

La segunda parte, Casa con galerías, que consta de varias secciones, tiene la influencia vaga pero constante de Machado. Después vienen tres, Dedicatorias y Cuatro símbolos, que son, salvo que buceemos en algunos poemas, las menos machadianas. Y la última, Laguna negra, que da título a la obra, está casi totalmente situada en Soria y su provincia, teniendo muy presente el poema La tierra de Alvargonzález.



domingo, 21 de marzo de 2021

EL MERCADO DE ANGERS

 

Con esta entrada concluyo las tres dedicadas a Angers y al libro dedicado a esta ciudad francesa, no porque el mismo se haya acabado sino porque creo que ya es suficiente. 

En la foto de más arriba, una visión de Angers desde su castillo.

Esta entrada toma su título del propio del poema que voy a compartirles, dedicado al mercado de la ciudad que sus lugareños montan los domingos y donde se ponen a la venta desde alimentos, haciendo hincapié en la gran variedad de quesos de la región del Loira,  hasta ropa.

Veámosla:

Se halla el sol en la cúspide de un cielo
que continúa lloviendo sobre Angers.
sus gentes –compañeras de las aguas-
pasean cadenciosas por el mercado
comprando sus ropas y alimentos.
Se respira sosiego por doquier;
fuera de su sitio, ni una mirada
rompe el trasiego de sus pies y manos.
 
¡Bendito paisaje de convivencia
urbana, con los frutos de la tierra
expuestos a los ojos de un extraño
que entre tanto gozo va diferenciando
los matices que halla en cada mirada
y los colores que muestra cada alma;
y en donde se halla con la diferencia
saliendo de entre tanta indiferencia!

 


Una figura, llena de silencio,
sentada sobre la mojada tierra
que da su firmeza al tronco de un árbol
que en el parque sería menesteroso,
sus cabellos, peinados por los vientos
y la lluvia que empapados los dejan,
y sus ropas –quizás buenas antaño-
perdido habían su ornato a los ojos.
 
¡Sus ojos! ¡Lo único que alzaba
desde las fértiles tierras de Angers,
con las que permanecía en contacto
para que el peso de su condición
tomase tierra para su descarga!
¡Lo único que en aquella mujer
seguía buscando un destinatario
al que inquirir sobre su postración!
 
Pero nadie responde a su llamada,
no les contesta ninguna mirada
ni dejan que ocupe lugar entre ellos:
nada vale su sitio en el paseo,
ningún comerciante lo ha reclamado
ni nadie demanda abierto ese paso,
dejándola estar fuera del paisaje
como si fuera un ruido soportable.
 
Delgada y pálida, ni el sol le presta
su sonrosada nota de color
ni el árbol le brinda cobijo y apoyo,
por si entonces no lo mudan a un parque;
apenas si la sostiene la tierra,
de tan etérea que es su condición.
¿Quién repara en ella, quién en sus ojos
se encuentra con su propia cuestión? ¿Nadie
 
O acaso aquel hombre que no habla solo
tras haber hablado con Dios un día (3)
y ha descubierto que todos los ojos
solo se diferencian en cómo brillan?

La foto incrustada a mitad del poema es la entrada del castillo, el lugar desde donde está tomad la primera foto. y el número tres, situado entre paréntesis casi al final del poema, remite a una anotación que copio literalmente del original: Referencia al poema Retrato de Antonio Machado:

…Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-




 

 


jueves, 4 de marzo de 2021

DE SEVILLA A ANGERS

 


He estado cuatro o cinco veces en Angers, una ciudad situada en el departamento francés de Maine et Loire, y fue durante la que hice entre el 13 y el 28 de octubre del 2013 cuando escribí este libro, mi poemario número 42. Como suele sucederme que nada más ponerle el punto final mi atención pasó a otra cosa y como si lo olvidase, de sorprendente que me ha parecido cuando hoy lo he vuelto a leer. Tanto ha sido así que voy a tratarlo en varias entradas.

Está compuesto por diez poemas, que son los siguientes: Castillos del Loira, Ese punto donde me encuentro, ¿Qué hago aquí?, En el mercado de Angers, La escalera de Jacob, Línea Dos, Cien años, Ronsard, Perrault y Algo de la tierra de Angers. algunos de ellos, como el primero o el último, está formado por una sola unidad, pero otros por varias.

Hoy voy a compartir con ustedes Ese punto donde me encuentro, un poema comenzado en Sevilla y terminado en Angers y que da idea de qué ideas tenía por entonces en la cabez, y ¿Qué hago aquí?, que viene a ser la respuesta al anterior tema.

ESE PUNTO DONDE ME ENCUENTRO

I.
Ese lejano punto de partida
de todos los itinerarios,
donde comienzan
todas las travesías humanas;
siempre el mismo,
tan proceloso
y tan vacío,
siempre abierto a todos los mares
y a todos los firmamentos,
como unos ojos que miran sin saber lo que buscan,
como una intención inconsciente de sí misma;
siempre el mismo punto de partida,
el mismo horizonte,
los mismos paisajes,
las mismas piedras;
distintos derroteros
para partida y llegada,
siempre en el mismo sitio.
 
            II.
Aquí y ahora,
ese momento
sin sustancia propia
en el que me encuentro,
esa piedra angular
de la dificultad que vivo,
el punto en el que,
aquí y ahora,
parto,
y donde,
conciencia aquilatada,
arribo.

            III.
Alfa y omega,
principio y fin,
siempre en el mismo punto,
comienzo y fin
del itinerario
por los paisajes del alma:
el corazón.

 

 A propósito, la foto con que se abre esta entrada es la fuente situada en la plaza delante del Ayuntamiento de Angers y la que sigue también pertenece a los jardines de esa misma plaza.


¿QUÉ HAGO AQUÍ?

            I.
¿Qué hago aquí, donde las calles de Angers,
Contadas casi fuera de mi mano,
Me dejan sin papel?
Si yo estoy en mis asuntos –otro lado,
Otro tablero-, ¿qué estoy haciendo aquí,
Entre los altos castillos del Loira,
En vez de bajo el sol andalusí?
Días como hoy, todo lo pongo en duda:
Desde el crepúsculo que me designa
A las noches con que me preguntan
Por el nombre que llevo en este día.
¿Qué hago aquí, donde anochece tan pronto
Que parece que el día dura menos
Que el contraste de la luz en mis ojos?
 
            II.
Yo, ¿qué hago aquí, en un día como hoy?
Llueve y la lluvia me limpia las gafas
De los polvorientos rayos de sol
Que en Andalucía llenaban mi alma:
Me hace ver lo distinto
Que guardan la tierra y sus gentes,
Los castillos, las siembras y sus ritmos;
Aunque todo sea igual, es diferente.
Y la lluvia (agua limpia, agua sucia)
Recoge todas esas diferencias,
Dando respuestas a todas las preguntas
Sobre su  grandeur y nuestra pobreza.

             III.
Aunque nadie le preste su atención,
Se renueva el pasado:
Huellas de los dedos de quien lo creó
Miradas de unos ojos que bordaron
Sobre piedra o tejido su visión,
Respuestas que hoy surgen desde el ayer
Hablándonos de sueños y grandezas,
Tierras y gentes laboriosas de Angers
Trabajando bien el presente dejan
Algo propio tras el amanecer:
Castillos transformados en palacios
Y cuentos convertidos en leyendas,
Obras hechas a mano
Yendo tras la belleza.

              IV.
¿Qué hago aquí, si “hoy es siempre todavía”, (1)
Sino vivir las sombras del pasado,
Las que le quitan color a mis días?
¿Qué hago aquí, hacia dónde van mis pasos?
 
            V.
Hoy, fuera del tiempo,
Madura durante la larga noche
De los hijos del tiempo.

            VI.
¿Y yo, qué hago aquí, sino darme cuenta
De que donde me halle todo es igual?
¡Las flores del día son tan hermosas,
Más no guardan ninguna novedad,
Resuena en mis gastados oídos su lengua
Como la melodía más hermosa,
Pero cubriendo las mismas ideas
Que donde me lleve mi caminar!
¿Será que nadie construyó un camino
Que aleje sus pasos de este lugar,
O que bebemos todo el vino
Que conocemos como Humanidad?  

En el poema IV de ¿Qué hago aquí? hay una referencia a una nota situada al final del libro y que copio a continuación: Antonio Machado, Canciones, VIII: “Hoy es siempre todavía”.

martes, 23 de febrero de 2021

RECORDANDO A JUAN DE MAIRENA

 


El 22 de febrero de 1939 falleció Antonio Machado. Acaba de cumplirse su aniversario. Ya le dediqué una entrada, la titulada A Baeza, un poemario dedicado a Antonio Machado, pero hoy no se me aparta de la cabeza su Juan de Mairena, quizás el libro que más profundamente ha calado en mi forma de entender el universo machadiano.

La imagen que abre esta entrada es de la primera edición de esta obra, con un dibujo hecho por el hermano de Machado en el que se le da cuerpo a este personaje apócrifo central de la obra de Machado. En recuerdo tanto de su creador como del maestro Mairena, quisiera comentar más abajo tres de las citas que, cuando hice mi primera lectura, más me impresionaron y siguen llenándome de contenidos.

 La frase con que se abre el capítulo primero del primer libro (son dos) del Mairena es esta:

La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.
Agamenón –Conforme.
El porquero –No me convence.

¿Cómo interpretarlo? Veamos un par de opciones dentro del terreno filosófico, aunque haya muchos más:

Una opción, dentro de la filosofía de la historia, es la dialéctica, que cada cual elija la que prefiera, la de Hegel o la de Marx, que aquí las dos son igualmente útiles: Agamenón, símbolo del poder, está de acuerdo con el status quo de la “verdad”, pero su porquero no, porque ve trampa dentro de todo lo establecido y aspira a cambiar ese status.

Otra, más en la filosofía de la lengua, es que el significado de las palabras y, por lo tanto, de la “verdad”, depende de la posición que ocupa cada uno dentro del sistema al que la lengua le da soporte. Si equiparamos la Verdad con Dios, la existencia de cualquiera de ellos –desde la escuela analítica de la filosofía- es tan indemostrable como su no existencia, aunque esta corriente se haya utilizado como ariete del ateísmo filosófico.

 Pero vayamos con otra frase:

-Señor Pérez salga a la pizarra y escriba: “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”.
El alumno escribe lo que se le dicta.
-Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.
El alumno, después de meditar, escribe: “Lo que pasa en la calle”.
Mairena – No está mal.

Dejemos aquí a un lado la filosofía, aunque siempre puede tener cabida en Mairena, y quedémonos en la simple poética.

La relación entre el fondo y la forma, entre el qué se dice y el cómo se dice, siempre es importante a la hora de analizar a un autor porque cada uno ha de hacer una elección sobre cuál de los dos es más importante: expresarse con una forma recargada, incluso barroca, como la que por entonces representaba Rubén Darío y su modernismo, o la forma más sencilla y directa que representaba el propio Machado y toda la generación del 98. ¿Hay que expresarse buscando la belleza formal por encima del qué se quiere decir, aún a costa de que el mensaje se desvirtúe o incluso se pierda,  o la mayor belleza reside en lo que, estando bien dicho, es comprensible? Vemos que Mairena opta por lo segundo.

 Y terminemos dentro del terreno de la retórica donde filosofía y poética se dan la mano con la sexta frase dentro del capítulo 1 del primer libro de Mairena:

Señores: la verdad del hombre –habla Mairena a sus alumnos de Retórica- empieza donde acaba su propia tontería. Pero la tontería del hombre es inagotable. Dicho de otro modo: el orador, nace; el poeta se hace con el auxilio de los dioses.

Y aquí, como en tantas citas del maestro Mairena, prefiero guardar silencio y reflexionar…

 


Y, permaneciendo en ese silencio, otras frases:

Los hombres que están siempre de vuelta en todas las cosas son los que no han ido nunca a ninguna parte. Porque ya es mucho ir; volver, ¡nadie ha vuelto!


Que cada cual hable de sí mismo lo mejor que pueda, con esta advertencia a su prójimo: si por casualidad entiende usted algo de lo que digo, puede usted asegurar que yo lo entiendo de otro modo.

Y finalmente, para cerrar, unos versos que Machado atribuye a Mairena y que sirvieron como epitafio a la historia de amor que sostuvo con  la poetisa y dramaturga Pilar de Valderrama, inmortalizada como Guiomar, quizás el mayor amor de Machado, incluso -aunque las comparaciones son odiosas-  por encima de Leonor:

Todo amor es fantasía:
él inventa el año, el día,
la hora y su melodía,
inventa el amante y más,
la amada. No prueba nada
contra el amor que la amada
no haya existido jamás.

domingo, 8 de noviembre de 2020

A BAEZA, UN POEMARIO DEDICADO A MACHADDO

 

 


Como esta entrada está dedicada a Antonio machado, nada mejor que abrirla con Joan Manuel Serrat interpretando uno de los temas más famosos del poeta: sus Cantares.
 Hice, junto con mi familia,  un viaje por por Jaén, durante el cual visitamos Baeza, uno de esos lugares vitalmente vinculados a Antonio Machado, lo mismo que Sevilla y Soria. Entre otros sitios,  visitamos el aula donde el maestro daba clases, un sitio que me hizo recordar esa obra que tanto admiro, su Juan de Mairena. Esta foto es de la mesa a la que se sentaba Machado para impartir clases.



Aquel día, recorriendo algunos de los paseos y plazas que recorrieron los pies del maestro, comencé a escribir un breve poemario titulado  A Baeza y del que aquí quiero dejar constancia con tres de sus poesías.


Esta es la segunda de este poemario.

Otoño.
El frío inunda las calles de Baeza
Como si quisiera cuidar su historia,
Conservando la piedra
Que mantiene vivos tiempos de gloria.
Hasta las más recónditas moradas
Se cuela insomne el frío,
Esculpiendo sobre tierra pisadas
Que nos hablan de abolengo y señorío,
Y en los claros espejos las miradas
Que buscan horizontes sin olivos.
Otoño,
Cuando Antonio Machado respira
Por primera vez el aire de Baeza.
Llevando todo su  equipaje arriba.
De soledad y pena
Lleva rebosando su corazón,
Porque allí, dentro, muy dentro, le falta
La viva luz que le daba Leonor.
Llega, plegado su negro paraguas
Y puesto su sombrero bajo el sol,
Buscando la certidumbre de un aula.

 Esta ocupa el sexto lugar:

 Antonio, te imagino
Paseando lentamente por la Plaza
Del Mercado Viejo, buscando un sitio
Para darle riendas a tu mirada.
Las dos preclaras fuentes
A sus devotos públicos congregan:
La de la Victoria, cambia la suerte;
En cambio, la de la Estrella, la aumenta,
Preguntándote te quedas
Acerca de esta pertinaz especie
Que asaz satisfecho a nadie lo deja,
Aunque solo vivir soñando quede
Alrededor del kiosco
De música, donde sus piernas tejen
Dentro de un baile de pasos hermosos
Que recorre vida, fulgor y muerte.
 
 Y esta última, es la novena:

 Los chicuelos corren y curiosean,
Vienen, se arremolinan y separan,
Devotos incansables, se pelean
Y dejan las paces para mañana,
Al buen dictado del pater familia.
Aprenden a vivir malviviendo
Y a, perdiéndola, ganarse la vida
Cual si se tratara solo de un juego.


Don Luis de Góngora y Argote

  Dentro del siglo de Oro de la literatura española, quizás sea Góngora el más dejado de laado o incluso desconocido. la Generación del 27 l...