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lunes, 2 de agosto de 2021

UN TROZO DE NADA

 

Este es un cuadro de mi querida amiga Maribel Sánchez Majano, de la que ya he compartido algún otro y tengo intención de seguir haciéndolo así.

Lo he escogido por las sensaciones que me produce. Por una parte, de inclusión, por ese violín que también tiene algo de piano; pero por otra, de que es algo incompleto, algo que al no haber llegado todavía a ser, parece quedarse en nada.

Nada...por esta razón he elegido este cuadro para este poema, escrito en un tiempo en el que yo también me sentía así, alguien que aún no ha llegado a ser (lo que debe ser) y que se siente nada... 

La noche había caído mansamente.
Mientras las arenas
registraban en grano fino
el contorno de mis ilusiones,
el ronroneo de las olas
soltaba las amarras
que me sujetaban a puerto
y las estrellas lanzaban sus escalas
invitándome a visitarlas.
 
Las mareas tiraron de mí
y, como un tronco sobre las aguas,
me llevaron mar adentro,
hasta un punto
donde se acaba su fuerza
pero no comienza la opuesta,
y ahí me dejaron,
flotando
en una zona sin nombre
que, estando a mitad de camino,
no está en ninguna parte,
sino que está donde no hay fronteras
distintas a las propias lindes,
ni hay direcciones
que no sean el propio sentido.
En ese trozo de nada
de dónde sólo sale la propia voluntad,
mis ojos se abrieron
y no quise ver lo que allí había;
pero mis labios no se movieron
y el ímpetu de mi deseo
no halló cauce propicio
para dejar de ser un trozo de nada...

este poema,. titulado Un trozo de nada,  pertenece a mi poemario número diez, Cuatro paisajes y otros poemas, escrito en los meses de abril y mayo del año 2002.


 


 

lunes, 4 de enero de 2021

¡CUÁNTOS LOGROS POR ALCANZAR!

 



Ya he compartido algunos poemas dedicados a mi esposa. Lo hice primero en la entrada Tres poemas a mi esposa y luego, hace tan solo tres entradas, en Algo distinto, en el que recogía algunos temas del poemario Cuatro paisajes y otros poemas. Esta última entrada la acababa citando otros dos poemas con los que concluía ese libro que le estaban  dedicados. 

Hoy deseo terminar mi recorrido por ese poemario recordando esos dos temas. El primero, titulado  ¡cómo me gustaría! es el siguiente:

¡Cómo me gustaría
que el negro firmamento
se cuajase de flores,
porque todas tendrían
su sitio y su momento,
su aroma y sus acordes,
y la lluvia caería
l aire fresco
de frutales sabores!

¡Cómo me gustaría
que por todos los cielos
se leyese tu nombre!

El segundo, que da título a esta entrada, es ¡cuántos logros por alcanzar! y dice así:

¡Cuántas cosas yo quisiera decirte, amor,
cuántas flores están brotando esta primavera,
cuántos temas nos está cantando el ruiseñor
y cuántas esperanzas guardan turno de espera!
Decirte que te quiero sería poca cosa,
porque tus eres, amor, cuanto amor yo siento
danzando por mis venas como una mariposa,
porque eres el rojo rosal de mi sentimiento,
aromáticas espinas de mi corazón
exhalando por mis poros la sangre que clama

Y con esta entrada acabo mi recorrido por este poemario.

viernes, 18 de diciembre de 2020

ALGO DISTINTO

 


Entre abril y mayo del año 2002 escribí mi décimo poemario, Cuatro paisajes y otros poemas, una obra en la que recurría a los paisajes para dejar testimonio de mi estado anímico.

la obra comienza con Un trozo de nada, cuyo título ya es bastante descriptivo del momento que estaba viviendo, y a continuación viene el tema Invierno, que aquí les dejo:

La tierra está desnuda,
sin una hoja de verdor,
un pétalo de color
ni una azada de labor,
nada
puede verse
que presagie su despertar.
Le falta una mano
que la ablande,
que la germine,
que la mantenga cuidada
para que la vida
vuelva a brotar de nuevo...
 
Así son estos días
en los que mi piel
echa en falta
los cuidados
de unas manos atentas
a que mis ojos tengan el brillo
que es suyo,
a que mis pies hallen el recorrido
que es mi orientación
y que mis cabellos tengan la soltura
de la obra acabada.
 
Así son,
lo sé;
pero no me acostumbro
a esta soledad.

Después, van los temas, Babel, Vacío, Marina con gaviotas, Luna y Gris, que a continuación comparto con ustedes:

El sol, camuflado de rojo,
se inventaba un disfraz
de enfermiza palidez
cubriéndose de  grises nubes,
a las que los inquietos aires
les exprimían sus tibias aguas,
dejándolas caer mansamente.

 

            Mi corazón, dolorido,
            sangrantes mis heridas,
            con el tacto perdido
            y quebrada mi vista,

 

Las humildes arenas,
besando mis pies, sopesaban mi cuerpo
y modelaban mi ánimo,
dejando sobre mi piel el testimonio
de mi quebradizo andar.

 

            busco la complacencia
            y me encuentro engañado
            por la misma ceguera
            que me mantiene atado

 

Con los ojos semicerrados,
siguiendo las ondulaciones de las olas,
me coagulaba entre las dos humedades
y habitaba en la inferior,
en el caballo de galope ligero
que va dejando tras si la estela blanca
del anguloso rompeolas,

 

            a la imagen soñada
            y esculpida en barro,
            imagen adorada
            durante siete años.

 

Porque ansiaba conocer los inagotables secretos
de la enroscada caracola,
el código morse de las confabuladas estrellas
y el sabor de la fresa
y el color de la rosa,
que se funden en la fruta madura...

 

            ¿Para qué tanto dolor,
            para qué sirven mis callos,
            dónde nace la tensión
            que ensortija mis manos?

y el libro continúa con  Algo distinto, que fue el primer tema que le dediqué a mi esposa, escrito apenas la conocí:

Este día ha sido distinto
a todos los demás;
no sé qué es,
quizás un sabor
como el chocolate
derritiéndose en la boca
que sonríe
reflejada en unos ojos,
rescatando del otoño
una hoja del almanaque,
o un olor
como la tierra fresca
lista para la siembra,
exhalando a los aires
sus húmedos efluvios,
algo
que se pone a toquetear
en las teclas del piano
de las emociones,
no sé...
Pero hoy lo he sentido
recorrer mi piel
con paso de hormiga,
erizarme los vellos
y, aunque hacía calor,
dejarme temblando.
¿Qué era
ese algo distinto
que ha tenido este día?

y finaliza con Negro,  Mis ojos, Tus huellas, ¡Cómo me gustaría! y  ¡Cuántos logros por alcanzar!, estos tres últimos igualmente dedicados a mi esposa, con la diferencia respecto al que antes les compartía de que ya si sabía a quién le estaba escribiendo y por qué.



Don Luis de Góngora y Argote

  Dentro del siglo de Oro de la literatura española, quizás sea Góngora el más dejado de laado o incluso desconocido. la Generación del 27 l...